Reconocida neurocirujana neuquina, esposa del vicegobernador: “La cuarentena no detiene el virus sólo lo demora”.

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Miriam Vicente, neurocirujana y especialista en accidentes cerebrovasculares, abogó por la inmunidad de rebaño. “Debemos aprender a vivir y convivir con el virus”, dijo.

La neurocirujana Miriam Vicente, referente en su especialidad en Neuquén, salió a criticar la extensión de la cuarentena con una carta pública, que difundió por redes sociales y firmó con su número de matrícula profesional.

Vicente es médica neurocirujana, especializada en accidentes cerebrovasculares (ACV), con amplia trayectoria en el sistema de salud neuquino. Es, además, una profesional de alta exposición, muy cercana al Gobierno provincial, por ser esposa del vicegobernador Marcos Koopmann.

Esta semana, después de que se oficialice la extensión de la cuarentena en Neuquén, difundió una extensa carta que hizo ruido en las redes sociales. Allí, advierte que “los encierros masivos y las medidas de distanciamiento no pueden sostenerse tanto tiempo” porque terminan perjudicando tanto a la economía como a la salud de los habitantes.

Aseguró que “la cuarentena por sí sola no detiene la propagación del virus; la cuarentena sólo la demora” y agregó que, por ese motivo, el confinamiento “no puede durar indefinidamente, al menos no sin causar un daño enorme a las economías y comprometer la buena voluntad y el bienestar emocional de las personas”.

“Tenemos que asumir una realidad que está presente y va a estar presente: debemos aprender a vivir y convivir con esta pandemia”, recalcó.

Afirmó que es imprescindible el “consentimiento voluntario a medidas de distanciamiento social muy exigentes” y que, “una vez cumplido el objetivo de la cuarentena, se deben suspender los confinamientos porque inevitablemente los contagios se dan tanto dentro como fuera”.

También advirtió que, así como están las cosas, “muchos más habitantes enfermarán y morirán por falta de atención por otras patologías o por las secuelas psicosociales de días y meses de encierro, secuelas que afectan a todos los grupos etarios”.

A modo de comparación, recordó que, “todos los años, las gripes o neumonías de la comunidad se llevan muchas vidas y preferentemente de personas adultas o con comorbilidades”. Añadió que la diferencia con la pandemia es que “el COVID es hoy, en general, mucho más leve en niños y adolescentes que una influenza estacional, y en adultos mayores la infección por COVID es mucho más grave”.

Agregó que, por las particularidades del COVID, “en una hipótesis considerada en base a la experiencia mundial, si protegemos a los mayores y otros grupos de riesgo (personas afectadas con diabetes, EPOC, obesidad, inmunocomprometidos, cáncer, hipertensión) y se permite que los más jóvenes vivan con normalidad, cuando alcancemos la llamada inmunidad de rebaño tendremos más contagiados entre los jóvenes y menos entre los grandes”.

“En el caso de la infección por coronavirus, al no disponer de vacunas, la esperanza es que con el tiempo llegue a haber tantos individuos que ya han superado la infección (sintomáticos o asintomáticos) que el virus no encuentre fácilmente personas susceptibles a las que infectar, por lo que se cortaría la transmisión y entonces la mortalidad será menor”, remarcó.

Aclaró que, aún con la pandemia, “la principal causa de muerte en nuestro país y en el mundo es la de origen cardio y cerebrovascular, seguida por los tumores (cáncer) y la enfermedad respiratoria (EPOC)” y cuestionó: “¿cuántos de estos pacientes se están viendo hoy en las terapias Intensivas o unidades coronarias?”.

Hay enfermos oncológicos y de otras patologías que requieren diagnóstico y tratamiento a tiempo y advertimos que no lo están recibiendo”, alertó. Luego destacó como otro agravante que “en cuarentena, con la imposibilidad de actividad física, más el confinamiento, la angustia y el stress, hay un 60 por ciento más de sobrepeso en la población”.

Vicente abogó porque las autoridades permitan “un intercambio social responsable” y señaló la cuarentena es aconsejable como una medida intermitente, para momentos en que el sistema de salud está próximo al colapso. “Quizás deberíamos prepararnos para varios ciclos de una política de `suprimir y levantar’: ciclos durante los cuales se aplican y relajan las restricciones”, propuso.

Sobre el cierre de la carta, resaltó además que, al margen de cómo se maneje la cuarentena, “la responsabilidad de dar respuesta la tiene el Sistema de Salud en su conjunto y la comunidad no debe ser responsabilizada, sino que debe ser escuchada y asesorada”.-

FUENTE: https://www.lmneuquen.com/

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